No hubo respuesta.
Sawyer sacó los dedos lentamente, arrastrando un hilo de flujo espeso, perlado y translúcido que bajó por sus nudillos y goteó sobre el cuero. El coño de ella emitió un sonido húmedo y de succión cuando sus dedos la abandonaron, como si se resistiera a dejarlos ir.
Su polla era una agonía. Dura, dolorida, tensando al límite la tela de sus vaqueros; una necesidad dolorosa y palpitante que no tenía a dónde ir. La punta estaba empapada, dejando una mancha oscura d