La mujer no miró atrás. Corrió con Santiago varias cuadras hasta que encontró una patrulla de la policía de Miami. Agitada y asustada, les entregó al niño. Las autoridades reaccionaron de inmediato; al confirmar la identidad del pequeño, llamaron a Mauricio para informarle que su hijo estaba sano y salvo con ellos en la delegación. Al escuchar la noticia, a Mauricio se le devolvió el alma al cuerpo, pero la tregua duró un segundo. El detective le avisó que ya estaban armando un operativo de urg