Mientras tanto, en la casa, el teléfono de Mauricio comenzó a sonar con insistencia. Al contestar, escuchó la voz temblorosa de la maestra de Santiago.
—¿Licenciado Mauricio? Habla la profesora de Santiago. Acaba de pasar algo muy grave en la entrada de la escuela —dijo la mujer, notablemente alterada.
—¿Qué sucede? —preguntó Mauricio, poniéndose alerta de inmediato al notar el nerviosismo de la mujer.
—Un hombre se llevó a la señora Verónica y a Santiago en un auto. Todo fue muy extraño