Rodrigo manejó por varias calles hasta que se detuvo frente a un edificio descuidado. Obligó a Verónica y a Santiago a bajar del auto y los metió a la fuerza en un apartamento pequeño y muy sencillo. El lugar solo tenía una pequeña cocina y una sola habitación con una cama vieja. En cuanto entraron, Verónica se sentó en la orilla de la cama y abrazó a su hijo con todas sus fuerzas, intentando protegerlo.
Pero la calma duró muy poco. Rodrigo se acercó con brusquedad y le arrebató al niño de lo