En cuanto se corta la llamada con Gabriela, Verónica marca de inmediato el número de Mauricio. Con la respiración agitada, le cuenta detalladamente todo lo que acaba de ocurrir y el plan de escape para esa misma noche. Al escucharla, el corazón de Mauricio se detiene por un instante; el miedo por la seguridad de Verónica lo invade por completo.
—¡No, Verónica! ¡De ninguna manera! —le dice Mauricio, con una voz cargada de profunda preocupación—. Eso es extremadamente peligroso. No sabemos si e