—Tú... no sabes lo que dices —susurró Marié, dando un paso más hacia atrás, rozando la balaustrada.
—Sé más de lo que desearía —respondió Lamderson con un profundo pesar—. He permitido que tu ambición pudra las bases de esta casa. Pero no permitirá que destruyas una vida más.
El rey se volvió hacia Selena. Su mirada cambió de la severidad a una infinita compasión. Avanzó despacio hacia la joven, quien mantenía la cabeza erguida a pesar de las lágrimas que corrían por sus cheek.
—Mucha