-¿Así? ¿Y según usted, por qué?
-Querida... para nadie en este círculo es un secreto que tú y mi querido sobrino tienen graves problemas matrimoniales.
Sintiendo que la tierra se abría bajo mis pies, le pregunté con el alma en un hilo:
-¿Cómo lo sabe?... ¿Diego se lo dijo?
-Sí, por supuesto. Y también me dijo la razón de sus peleas -aseguró ella, acomodándose en la silla frente a mí.
¡Dios mío, cómo pude ser tan tonta para creerle cada una de sus malditas mentiras!
-¿Y cuál