Leila se quedó pasmada por un momento.
¡Esto definitivamente no estaba en sus planes!
Marc sonrió, y en sus ojos oscuros y profundos no había el más mínimo atisbo de juicio, solo una calma inmutable que desnudó a Leila con una sola mirada.
Con solo ese vistazo, Leila bajó la cabeza avergonzada, evitando su mirada.
¡Este hombre daba miedo!
Jugar a hacerte la difícil con alguien como él, un hombre que entendía a la perfección la naturaleza humana, era un error colosal...
Marc apagó el cigarrillo c