La joven a su lado comentó: —¿Quién más? ¡Elena de Delian, claro que es ella! Aunque nunca imaginé que fuera tan joven y guapa en persona.
—Tch, hace un momento no la defendías, y ahora la alabas.
—¿Y qué podía hacer?
Le lanzó una mirada: —¿Ya olvidaste lo que tú, Larreta y Estrella dijisteis? Fuisteis crueles. Si la hubiera defendido, también me habríais atacado.
Era lógico mantenerse al margen.
No replicó, solo murmuró:—Mi madre estaba haciendo todo lo posible para conseguir otra plaza para un