No pude evitar reírme.
No sé qué dijo Mateo, pero de repente Yolanda lanzó una advertencia: —¿Quién se ha pasado con las copas? Muy bien, ya verás cuando me necesites.
Luego colgó la llamada de forma brusca y me sonrió: —Delia, ¿puedes hacerle un favor a tu futura tía?
Ella se adaptó bastante rápido a su nueva identidad.
Levanté una ceja: —¿Tía? ¿De verdad piensas en volver a casarte con Sebastián solo por un título?
—Es algo a considerar.
Yolanda me guiñó un ojo: —Entonces, ¿me ayudas o no?
—¿C