—No te preocupes.
Eloy sonrió y tomó mi mano: —No he venido a elegir un vestido.
Yolanda preguntó: —¿Entonces, qué es?
—Pregúntale a Delia.
Eloy miró la hora y, levantándose, explicó: —Delia, tengo una cena con la marca, ¿te gustaría acompañarme?
—Yo… no, gracias.
Antes, cuando intentaba presentarme, solía manejar la situación con cortesía.
Ahora, de repente, se había convertido en mi… mamá. Aún no me acostumbraba del todo.
Ella no insistió y simplemente preguntó: —Entonces, ¿qué tal si mañana,