La Ciudad de Porcelana ya había entrado en invierno, y para su luna de miel eligieron un destino donde el clima resultara más agradable.
Aunque aún no llegaba el cierre de año y no era temporada alta en esta región, cuando Olaia llegó a la playa, apenas había gente.
Pero eso no impidió que disfrutara de su tiempo al máximo.
Ya que había salido, sin importar el propósito, no podía desaprovechar ni los paisajes ni la buena comida.
—Olaia, ve a cambiarte, mientras tanto yo voy a conseguir agua de c