Justo cuando ella pasaba junto a él, José la agarró por el brazo.
Olaia intentó zafarse con fuerza, pero no lo consiguió.
Frunció el ceño, visiblemente molesta, y no pudo evitar hablar de manera cortante.
—¿José, eres tan bajo?
...
José, después de cambiarse, esperaba afuera. Pasado un rato, sintió que Paula se había demorado demasiado.
Preocupado por que algo pudiera estar sucediendo, decidió entrar.
Al llegar a la puerta, escuchó la confesión de ella: ya no le gustaba.
En realidad, al haberla