C91: Falsas acusaciones.
Al principio Margot no hizo ninguna mueca, su semblante se mantuvo pétreo, como una escultura que rechaza la infiltración de cualquier emoción, y solo después inclinó la cabeza para bajar la vista unos instantes antes de volver a levantarla.
—¿Estás insinuando que fui yo quien la envenenó? —cuestionó—. Si desde el inicio tenías dudas sobre mí, ¿por qué entonces montaste todo ese alboroto en la cocina? ¿No pudo tratarse de un descuido por parte del personal, de una negligencia en la manipulación