C92: Puedo ser una buena compañera para ti.
En la mañana en que debía llevarse a cabo la audiencia preliminar, Vidal despertó y extendió una mano por inercia hacia el otro lado de la cama, pero solo encontró el espacio vacío y las sábanas frías.
Frunció el ceño, confundido. Aquello no era habitual. Desde que Alaska había quedado embarazada, ambos habían acordado dormir juntos durante todo el embarazo. Era una rutina, una especie de promesa tácita que se cumplía noche tras noche sin excepciones. Sin embargo, esa mañana algo había quebrado