C71: No podrías ser madre.
Vidal se quedó petrificado. No podía creerlo, no podía entender cómo las cosas habían llegado hasta ese punto. La miraba con el ceño fruncido y los labios ligeramente abiertos, incapaz de emitir sonido alguno. Era como si la garganta se le hubiera cerrado por completo, sofocándole el habla.
Sus pupilas se quedaron incrustadas en el rostro de Alaska, intentando descifrar una mínima mueca, cualquier rastro que desmintiera lo que acababa de escuchar. Buscaba desesperadamente una grieta en su expre