Vidal frunció el ceño y dejó escapar una mueca de desagrado en cuanto escuchó las palabras de Layla. No le resultaba en absoluto agradable que alguien lo reconociera por aquel escándalo que había ocurrido durante el cumpleaños de Ámbar.
Aquel suceso había sido humillante y ampliamente difundido: todo el mundo se enteró de que él había engañado a su esposa con su propia hermana gemela. Esa mancha en su reputación seguía persiguiéndolo, y la sola mención de ese episodio le hervía la sangre. Peor