Elías asintió con la cabeza.
—Pues sí —admitió—, la verdad es que estaba enojado. Vidal volvió al hospital para acosarte, no entiende razones, y Raymond ya perdió la paciencia con él.
Ámbar desvió la mirada. Las palabras de Elías le dieron una explicación razonable, pero dentro de ella pensaba que podría ser por algo más. Tal vez Raymond estaba molesto no solo porque Vidal había regresado, sino por lo que había presenciado antes. Ámbar no sabía si la distancia y frialdad de Raymond antes de mar