Al ver que Vidal besaba a Ámbar, Raymond sintió una punzada intensa en el pecho, seguida de un nudo sofocante en el estómago. La escena lo perturbó profundamente.
Durante unos segundos, no supo cómo reaccionar, paralizado entre el impulso de intervenir y la duda que lo atravesó al no comprender completamente lo que estaba ocurriendo. Su mente, que trabajaba a toda velocidad, se preguntaba una y otra vez si Ámbar realmente deseaba ese beso, si lo había permitido, sin en realidad no necesitaba qu