C250: Creo que estás exagerando.
Alaska apretó los labios, claramente irritada.
—Mi amor, otra vez con tus paranoias —replicó—. ¿Ahora qué se supone que le pasa?
—Duerme demasiado —mencionó Vidal—. No creo que sea normal.
Alaska dejó escapar una breve risa incrédula.
—¿Hablas en serio? —preguntó—. ¿Ahora te preocupa que duerma mucho?
—No es solo eso —continuó Vidal—. Cuando llora, lo hace muy bajito, como si le costara hacerlo. Por eso vengo a verla todo el tiempo. ¿Y si llega un momento en que ya no se despierta?
—Mi amor, no seas exagerado —le dijo Alaska—. Sé que la amas, sé que quieres cuidarla y protegerla, pero déjala dormir tranquila.
Vidal se quedó en silencio, pensativo, con la mirada fija en su hija. La duda seguía allí, latente, pero decidió hacerle caso a Alaska. Tal vez estaba exagerando, tal vez era solo su miedo hablando. Al menos eso fue lo que trató de convencerse mientras se apartaba lentamente de la cuna.
Sin embargo, con el paso de los días, Vidal empezó a notar pequeños detalles que, al principio