Raymond dio instrucciones precisas para que la habitación que había ocupado Margot fuera limpiada de manera exhaustiva. Ordenó que se retirara cada objeto que pudiera pertenecerle, sin excepción alguna, y que no quedara el menor indicio de que alguien hubiese estado allí.
Quería que ese espacio volviera a ser una habitación de invitados, impersonal y neutra, desprovista de cualquier rastro ajeno. Dispuso que se cambiaran las sábanas, que se reemplazaran las cortinas, que los muebles fueran acom