C234: Ella ya te odia.
Margot fue recuperando la conciencia de manera gradual. Primero percibió una presión intensa en la cabeza, un dolor sordo que la obligó a fruncir el ceño antes incluso de abrir los ojos. Cuando finalmente lo hizo, descubrió que se encontraba recostada en una habitación desconocida. Intentó incorporarse por reflejo, pero el dolor se intensificó, obligándola a detenerse con un gemido ahogado.
—No te muevas tan rápido —escuchó entonces una voz masculina—. Hazlo despacio.
Margot giró el rostro y re