Vidal y Alaska permanecieron inmóviles durante varios segundos, respirando con dificultad. Vidal estaba visiblemente aturdido, con la mirada perdida y el cuerpo tenso, perturbado por la violencia del desenlace.
Aquello era exactamente lo que había intentado evitar desde el principio: que Margot permaneciera allí, que entrara en la casa, que sospechara. La presencia del cuerpo de Layla lo convertía todo en una amenaza constante.
La decisión de no retirar el cadáver había sido tomada por pura necesidad. La desaparición de Layla seguía siendo reciente; la búsqueda aún estaba activa y la investigación seguía en marcha con un nivel de atención elevado. Durante esos primeros días, todo el mundo observaba, preguntaba, rastreaba. Cualquier movimiento extraño podía resultar fatal.
La intención siempre había sido esperar, dejar que el tiempo diluyera el interés, que la ausencia de pistas enfriara el caso, que la presión disminuyera hasta convertirse en simples rumores sin dirección. Solo entonc