C189: Prefiero quedarme sola.
Acceder a entregarle a Ámbar el cincuenta por ciento del valor de la empresa no fue un acto inmediato ni sencillo; implicó aceptar, de manera definitiva, que aquello que habían construido juntos ya no le pertenecía únicamente a Vidal.
Durante un mes el proceso se extendió entre abogados, contadores y reuniones interminables. Se revisaron balances, se actualizaron valuaciones, y entre otras cosas más. Todo aquello que durante años había quedado diluido bajo el nombre de Vidal comenzó, por fin, a tomar forma legal y concreta.
Cuando la parte administrativa estuvo encaminada, llegó el momento más frío y, al mismo tiempo, más determinante: la firma de los documentos. Vidal se sentó frente a una mesa amplia, con hojas perfectamente ordenadas delante de él. Cada cláusula estaba escrita con un lenguaje preciso que no dejaba espacio para interpretaciones sentimentales.
Allí quedaba establecido que Ámbar pasaba a ser titular del cincuenta por ciento del valor total de la empresa, no como un fa