C175: No le des falsas esperanzas.
Raymond dejó escapar una risa breve y áspera, una carcajada sin humor que resonó en el vasto salón como una burla abierta. Apartó el rostro mientras reía, negando lentamente con la cabeza, como si lo que Margot acababa de proponerle le resultara un descaro imposible de asimilar. Luego volvió a mirarla de frente, con los ojos entornados y la expresión endurecida.
—Si tanto quieres a tu sobrina —resaltó—, ponle tú un departamento.
Margot sostuvo su mirada sin inmutarse, aunque algo se tensó en su