C175: No le des falsas esperanzas.
Raymond dejó escapar una risa breve y áspera, una carcajada sin humor que resonó en el vasto salón como una burla abierta. Apartó el rostro mientras reía, negando lentamente con la cabeza, como si lo que Margot acababa de proponerle le resultara un descaro imposible de asimilar. Luego volvió a mirarla de frente, con los ojos entornados y la expresión endurecida.
—Si tanto quieres a tu sobrina —resaltó—, ponle tú un departamento.
Margot sostuvo su mirada sin inmutarse, aunque algo se tensó en su interior.
—Entonces, ¿estás diciéndome que no piensas cumplir tu palabra?
Raymond frunció los labios, visiblemente irritado por la acusación implícita.
—Yo nunca prometí nada —replicó, cortante—. En ese entonces no tenía idea de lo que Layla era capaz de hacer. Creí que era simplemente una muchacha impulsiva, inmadura. Pero resultó ser mucho más calculadora de lo que imaginé. ¿De verdad crees que voy a poner un departamento a una persona que atentó contra mi integridad? —continuó—. Cambiar mis