C163: Dejé de verlo solo como un amigo.
Raymond cerró los puños con fuerza. La frustración lo consumía. Se sentía impotente, enfurecido consigo mismo, y profundamente avergonzado por haber permitido que la situación llegara tan lejos sin intervenir. Vidal se había convertido en el novio de Ámbar, y ya habían iniciado una relación mientras él permanecía observando desde la distancia, sin reunir nunca el valor para acercarse a ella por cuenta propia.
Estaba a punto de abandonar la biblioteca; necesitaba salir de allí, alejarse de esa conversación que acababa de destrozarlo, y pensar con la cabeza fría. Su mente oscilaba entre dos caminos, ambos igualmente dolorosos: ser lo opuesto de Vidal, actuar con rectitud, respetar lo que ya estaba decidido y resignarse…
O bien igualar sus actos, permitir que la audacia lo guiara y acercarse a Ámbar sin importar las consecuencias, brindándole a Vidal una probada de su propia medicina. Raymond entendió que Vidal carecía de códigos y que había cruzado límites que, bajo cualquier otra circ