C161: Entre ustedes no hay nada.
El mundo de Raymond pareció detenerse. En su interior algo se quebró. Su mente se quedó en blanco, como si una parte de sí misma se hubiera desconectado de la realidad para no derrumbarse en ese instante.
La mano de Vidal seguía en su hombro, casi anclándolo al suelo, pero ya no sentía su peso; solo un zumbido persistente en sus oídos, un dolor punzante que avanzaba desde el pecho hasta la garganta, impidiéndole respirar con normalidad.
Raymond parpadeó varias veces, como si las palabras recién