C131: Acompañada de un hombre.
Raymond regresó a la mansión a mediodía. Había prometido a Ámbar que almorzarían juntos cada día desde el incidente de la intoxicación, y aquella promesa no era una formalidad vacía para él; la asumía como un deber íntimo, casi sagrado.
Consideraba imprescindible supervisar que ella comiera bien, que nada perturbara su estado, especialmente ahora que el embarazo la hacía más vulnerable. Así que, al concluir lo indispensable en su trabajo, volvió a casa con la convicción de encontrarla en su hab