C116: Sé que el exesposo la ha estado buscando.
—¿Por qué te sorprendes tanto? —cuestionó Margot—. De hecho, tú sí eres una amenaza.
Layla avanzó un par de pasos más dentro de la habitación, como si aquel espacio, cargado del perfume tenue de Margot y del silencio cuidadoso de la mansión, fuera el único lugar donde podía desmoronarse sin testigos externos.
—No puede ser, tía… —articuló con frustración—. ¡No puede ser! Yo… yo no tengo ninguna ventaja en esto. ¡Ninguna! He intentado hacerlo todo por las buenas, exactamente como tú me dijiste.