Un café y nada más.
Había sido un viaje de los más aburrido y tedioso, sobre todo porque no veía la hora de poder sentirse liberado y retomar su vida donde la dejó casi nueve meses atrás. Tal vez podría salir por ahí, ir a algún bar o discoteca. O bien podría llamar a una de sus amigas y pasar un momento agradable. No sonaba tan mal, además, ya no tenía esa “obligación” de comportarse bien. El trato caducó y ahora solo debía buscar la manera de decirle a su madre que la relación con Lucía no funcionó, pero tenía t