Susto.
Lucía se sobresaltó cuando creyó oír un leve golpe en la puerta de su casa. Dejando el libro en la mesita de noche, frunció el ceño y miró la hora en el reloj digital. Eran casi las tres de la madrugada. Nadie en su sano juicio estaría tocando la puerta, ¿verdad? «No. Seguramente solo fue el viento», pensó cuando echó un vistazo por la ventana. Estaba lloviendo y el viento rugía afuera. Ahora que prestaba atención, se dio cuenta de que el clima había empeorado. Restando relevancia, Lucía volvió