Postre.
La risa casi histérica resonó en la habitación mientras el dolor se enroscaba y aprisionaba a su corazón, como si de una vil serpiente se tratara. Se odió y se culpó por haber sido tan estúpida e ingenua al aceptar, si siquiera dudarlo un solo segundo, la nueva propuesta de Logan. Dejó que la atracción y el deseo hablaran por ella, haciendo caso omiso a su lado coherente que le pedía a gritos que no cometiera el peor error de su vida. Y lo había hecho, había dicho que sí…
Exhalando un suspiro,