Ebria.
La velada estaba siendo afable y la charla era, dentro de todo, banal. Su madre era quien más hablaba, narrando anécdotas familiares. Su hermana, en cambio, no había dicho más que dos o tres cosas. En cuanto a Lucía, ella parecía estar sumida en algo que estaba diciendo su madre y Logan aprovechó para escrutarla minuciosamente. Llevaba un vestido ancho, de mangas tres cuartos y de escote redondo. Se asemejaba mucho al atuendo con el quel la conoció esa mañana en su despacho hace tantos meses at