Punto extra.
Todo su cuerpo estaba temblando de deseo mientras sentía como unas manos comenzaban a acariciarle la espalda y los hombros. Su lado racional poco a poco se perdía, dejándola a merced de los instintos que cada la dominaban más. Podía sentir brotar la humedad caliente entre sus piernas y solo… No, no quería eso. No quería entregarse a un hombre que solo la estaba utilizando y que ni en un millón de años la querría. No quería entregarse a un hombre que dentro de poco dejaría de ver. No quería entr