Molestia.
La ostentosidad, la extravagancia y todo a su alrededor parecían querer asfixiarla en cualquier momento. No estaba cómoda, ¿cómo podría si por donde miraba era demasiado brillante? Sin embargo, Lucía podía dejar pasar que se encontraba en un restaurante de renombre y bastante concurrido, pero lo que no podía era quitarse el malestar que el CEO Parisi le había provocado y que cada vez aumentaba un poco más. Los comentarios malintencionados, la falta de empatía, la frialdad… Todo en ese hombre la