CAPÍTULO 54. El mejor abogado del país
Angélica sentía que el corazón le latía con tanta fuerza como si fuera a romperle el pecho de un momento a otro, y junto a ella Gianni tenía cara de culpabilidad y de preocupación.
—¡Esto no puede estar pasando! —dijo Angélica mirando a Leo con ansiedad.
—Cálmate, Ángel, todo va a salir bien, para eso existen los abogados, calma.
—¡Pero es que es mi culpa! —exclamó Gianni mirando a los oficiales—. Leo no me secuestró, solo fue a buscarme porque yo se lo pedí, no quería quedarme con mi padre, pe