CAPÍTULO 53. Un golpe inesperado
Angélica sentía que el corazón se le saldría del pecho de la emoción. Era maravillosa la forma en que Gianni tocaba. De vez en cuando miraba hacia ella y trataba de sonreírle antes de volver a concentrarse en las teclas.
El salón estaba en absoluto silencio y todos escuchaban expectantes la hermosa melodía que sacaba el instrumento. Todos estaban absolutamente cautivados.
Era obvio que todavía se notaba en él al estudiante, pero también se notaba el inmenso talento que tenía, la dedicación y el