CAPÍTULO 52. Felicidad completa
Cuando Angélica bajó la escalera, lo que se encontró al pie de ella fue a un hombre super sexy y elegante en un traje sastre de diseñador hecho a medida, y mirándola como si se lo quisiera quitar para comérsela de nuevo.
—¡Jesús, estás preciosa! —exclamó Leo sintiendo que se le saldría la baba—. Es más, ve y cámbiate y ponte algún traje de bruja o algo así, porque si no, no salgo contigo esta noche. Creo que tengo algún disfraz de Halloween, déjame ver, ¿Frankenstein te conviene?
Angélica estal