CAPÍTULO 49. La ayuda necesaria
Tenía que ser honesto, Leo jamás había experimentado aquella sensación, pero la mano temblorosa de Gianni cerrándose sobre la espalda de su chaqueta fue más que suficiente para despertar al ogro dormido que tan bien controlado tenía.
—¿A dónde crees que te llevas a mi hijo? -escupió Alessio con rabia y miró al muchacho por encima del hombro de Leo.
—Él me llamó porque quiere regresar con su madre, así que voy a llevarlo con ella —respondió Leo con tono firme.
Los ojos de Alessio se achicaron y