CAPÍTULO 29. Un invitado inesperado
Gianni no entendía nada, se suponía que los adultos eran un poquito más inteligentes, más maduros, o más algo que él no llegaba a comprender todavía, pero por lo cual aparentemente tenían derecho a decirle qué hacer. Sin embargo justo a su lado en el asiento del conductor tenía la prueba viva de que cuando él tuviera nueve años más, probablemente seguiría siendo un loquito incomprendido.
—¿Me quieres explicar esto? —preguntó mirándolo de arriba abajo y negando con cierta condescendencia—. ¿Te