"Bienvenida a mi humilde y temporal morada Ángel", Leo le sonríe a Leila, abriendo los brazos para darle un abrazo.
Leila mantiene el rostro serio, los pies clavados en el sitio, apenas hay diversión en sus ojos mientras mira a Leo fijamente.
"Mala mía", se ríe él y deja caer las manos. "Todavía no somos amigos, según tú. Me alegro de que aceptaras mi oferta. Ven, te presentaré a todos".
Leila entrecierra los ojos mientras camina detrás de él. Sus hombres no se inclinan ni muestran ningún sig