"Esos malditos guardias reales", Leila suelta las palabras con rabia, haciendo una mueca de dolor mientras se aplica en la herida la infusión de hierbas que le había dado Tatum.
Han pasado tres días y aún no se ha curado del todo, pero la herida no es lo que más le molesta. Hace dos días que no ve a Tatum y, aunque no sabe exactamente dónde está, sabe exactamente por lo que está pasando y le duele el corazón por él.
Lanza un profundo y triste suspiro, sus ojos sombríos miran el retrato de ella