“Gatita, ¿qué haces aquí? Esta zona es peligrosa. Vi tu coche salir de tu casa y decidí seguirte”, dijo Antonio mientras se acercaba y pasaba junto a ella, adoptando una postura protectora frente a la cabaña.
Leila entrecerró sus ojos hacia él, preguntándose si podía confiar en él y contarle la verdad. Si la vio salir de casa, debería haberla alcanzado con su moto y ella se habría dado cuenta de que una moto la seguía, especialmente en el pequeño sendero entre arbustos.
“Me hablaron de esta pr