Leila sujetó el pomo de la puerta y entonces se giró hacia él.
“Por cierto, felicidades por el embarazo de tu Luna, pero ya que no perdonaste el mío, su embarazo no va a impedir que vaya tras ella y cuando acabe con ella, te tocará a ti”.
Tatum echó su cabeza hacia atrás mientras sus ojos brillaban con sorpresa y curiosidad. “¿Qué embarazo?”.
Leila se burló. “No te hagas el tonto, lo sé”.
“No sé de qué coño estás hablando”, respondió Tatum, con una sensación de fastidio creciendo en su pecho