ELAINE
Me presenté en la granja de Duncan a la mañana siguiente como si fuera solo otra visita casual. Aunque, para ser justos, no fue una sorpresa para todos.
Steph lo sabía, y su reacción cuando vio la expresión de Duncan lo dijo todo. Estalló en una carcajada sonora y sin filtros que resonó por todo el corral como una alegre rebelión.
Duncan, por otro lado, parecía querer lanzarme un rastrillo. Su mandíbula se tensó, cruzó los brazos y sus ojos me fulminaron como si yo fuera una mala hierba a