ELAINE
El grito se abrió paso desde mi garganta, agudo y estrangulado. Corrí con los pies golpeando contra el suelo, los pulmones ardiendo y el corazón martilleando en mi pecho. No me atreví a mirar atrás, pero podía sentirlo detrás de mí, a él, su presencia era tan espesa como el humo, asfixiante e implacable.
Entonces vino el tirón. Mi cuero cabelludo ardió cuando unos dedos se enredaron en mi pelo, jalándome hacia atrás con tanta fuerza que me robó el aliento. Grité de nuevo, más fuerte, más