TRAVIS
—Papá...
George parecía luchar con sus emociones, incapaz de decidir si consolar a su hija sollozante o abalanzarse contra el hombre que la había llevado a las lágrimas.
—Querida, te dije que no hay forma de que esté ahí... —Su esposa se unió inocentemente a él en la puerta, jadeando en voz alta antes de que pudiera terminar la frase—. ¡Santo cielo!
La situación estaba lejos de ser incómoda o vergonzosa. Era vergonzosa. Era el tipo que podría poner una gran mancha en un nombre que me habí