TRAVIS
El ruido que me despertó sonaba como una mezcla de sollozos humanos y el llanto de un animal herido. Mis mañanas solían ser tranquilas, así que el ruido no solo era extraño, también hacía palpitar mi cabeza.
A medida que mi conciencia se aclaraba, también lo hacía el sonido. Por mucho que quisiera ignorarlo, se volvió imposible con cada segundo que pasaba. Así que, entreabrí los ojos para ver "qué" estaba haciendo ese ruido.
No era un "qué". Era un "quién".
De las tres cosas que llamaron