TRAVIS
Después de irme de la casa de los Wellington esa mañana, mi primer destino fue el hospital. Alguien tenía que dar explicaciones. Alguien tenía que pagar por alterar mi sistema.
Me negaba a creer que fuera capaz de llevar a cabo un acto tan vergonzoso sin estar bajo la influencia de algo. Lo único que podría haber influido en tal comportamiento eran mis pastillas.
No solo eran una prescripción personal de mi médico, sino que también eran nuevas y completamente diferentes de las que había e