POV DE KIANUn inmenso alivio me invade cuando me dicen que finalmente puedo subir al avión de regreso a casa después de pasar no cualquier noche en el aeropuerto, sino una realmente fría. Todo porque mi vuelo se retrasó por más de quince horas.
No me dieron ninguna razón o explicación exacta cuando llegué anoche. El encargado solo preguntó mi nombre, miró el boleto y me dijo que no podía abordar el avión que salía de Seattle esa noche.
Discutir fue inútil porque según ellos, la culpa era mía. In